Zola, de Stellantis, sobre los chinos: “La industria occidental estaba equivocada”
El ejecutivo afirma que, en algunos estados brasileños, “cualquiera que compre un automóvil con motor de combustión debería recibir un premio”, de acuerdo a una publicación de AutoIndustria.
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En una entrevista que concedió este martes 6 de junio en São Paulo a un pequeño grupo de periodistas, el presidente de Stellantis Sudamérica, Herlander Zola, abordó diversos temas del sector automovilístico, incluida la invasión china de Brasil y del resto de la región.
Al preguntársele si los fabricantes de automóviles de todo el mundo no habían subestimado el potencial de los chinos, Zola fue enfático al afirmar que el problema no era la subestimación:
LA VELOCIDAD CHINA

“No diría que es una subestimación. La palabra correcta es error. La industria occidental interpretó mal el mercado en cuanto a la velocidad y el avance tecnológico que se podían lograr”, comentó el ejecutivo, destacando que todos sabían que el camino se electrificaría, pero no a la velocidad que marcaba China.
Otro error cometido por la industria occidental, según su análisis, fue la subcontratación de operaciones. Los fabricantes de automóviles chinos siguieron el camino opuesto e invirtieron en la integración vertical, “lo que demostró ser acertado en términos de competitividad”.
Respecto al auge de los modelos electrificados en el mercado brasileño, admitió que, en algunos estados, “quien compra un automóvil con motor de combustión necesita ganar un premio”.
Citó la exención indefinida del IPVA (Impuesto sobre la Propiedad de Vehículos) en Pernambuco, entre otros beneficios para los propietarios de automóviles eléctricos e híbridos, y afirmó que si los consumidores calculan los costos en una estación de carga frente a una gasolinera, elegir un vehículo eléctrico resulta ser la opción más sensata.
LOS MODELOS DE STELLANTIS

Destacó que los modelos MHEV de Stellantis también ofrecen ventajas, como la exención del IPVA (impuesto sobre bienes inmuebles vehiculares) en siete estados, además de estar exentos del programa de rotación vehicular en São Paulo, lo que permite a la compañía seguir invirtiendo en la electrificación de su cartera. Esto no excluye al Strada, líder del mercado, que actualmente cuenta con la ventaja de no tener un competidor fuerte en su segmento.
Las ventajas que ofrecen los vehículos eléctricos han contribuido indudablemente al aumento de la cuota de mercado de las empresas chinas en Brasil. El índice pasó del 9% el año pasado al 17% este año, y en septiembre, según Zola, alcanzó el 25%.
“Brasil necesita definir un camino para que la industria automotriz determine sus próximos pasos”, comentó, y añadió que el arancel a la importación del 35% es insuficiente para garantizar las inversiones en la producción local.
“No estoy diciendo que tengamos que subir los impuestos. Hay otras maneras de hacerlo, como incentivar a los fabricantes de automóviles a comprar acero, neumáticos, plásticos y otros insumos a nivel local. Imaginen si los 700.000 coches que se importarán este año se fabricaran con acero producido aquí. Lo importante es que tengamos normas.”
Como ya he mencionado, la industria brasileña, al igual que el resto del mundo, tiene que adaptarse a la invasión china, buscando alternativas ágiles para ganar productividad y competitividad.
En este sentido, Stellantis, por ejemplo, ya se ha asociado con Leapmotor para producir automóviles de la marca china en Goiana, PE, lo que podría dar lugar a asociaciones con otros fabricantes de automóviles del país asiático, como Dongfeng, a corto plazo.
OPCIONES DE FUTURO
“Podríamos asociarnos con una, dos o incluso diez empresas chinas más. Dongfeng, por ejemplo, tiene seis marcas, lo que significa que existe un gran potencial que se puede explorar mediante operaciones conjuntas”, añadió.
Dejó claro, una vez más, que si la mejor opción es ensamblar kits CKD/SKD, como hacen actualmente las marcas chinas, Stellantis podría optar por un nuevo rumbo en el país. Sin embargo, todo depende de una normativa que aún debe definirse con mayor precisión respecto al futuro del sector.
Respecto al actual período de transición en Brasil, con la posibilidad de un cambio en la presidencia, Zola dijo que no haría comentarios al respecto porque aún no se ha decidido nada, e insistió en que lo importante para el sector es tener previsibilidad.
