Niki Lauda y su proyecto Virgin Galactic
Un 25 de abril de 2009, en pleno paddock del Gran Premio de Bahrín, Niki Lauda anunciaba que se estaba entrenando para convertirse en piloto de la nave SpaceShipTwo del proyecto Virgin Galactic de Richard Branson.
Recibí las noticias en tu celular: Canal de WhatsApp Motorpy
No era un capricho ni un gesto de marketing. Lauda, entonces con 60 años, llevaba décadas en la aviación comercial como propietario y piloto de su propia aerolínea, con tipo en Boeing y Airbus.
Su objetivo no era el asiento de pasajero -para el que el billete costaba 200.000 dólares- sino los mandos del SpaceShipTwo, la nave suborbital diseñada por Burt Rutan y concebida para ser lanzada desde el avión nodriza VMS Eve, la aeronave compuesta más grande del mundo por entonces.
En el mismo acto, Branson anunciaba que Rubens Barrichello, piloto del Brawn GP patrocinado por Virgin Galactic ese fin de semana, ya había pagado su pasaje de turista espacial.
El proyecto conectaba de forma llamativa la F1 de 2009 con la carrera espacial comercial emergente: los coches de Barrichello y Jenson Button lucían el logo de Virgin Galactic en Bahrein, en una temporada en la que el Brawn BGP001 estaba dominando el campeonato con un doble difusor que revolucionó la aerodinámica del pelotón.
La declaración de Lauda tenía además un trasfondo confesional: «Siempre quise pilotar el Transbordador Espacial, pero era imposible porque solo lo permitían a estadounidenses. Cuando vi este proyecto, fui el primero en llamar».
La ambición de Lauda no llegó a concretarse en vuelo: Virgin Galactic atravesó años de retrasos y el accidente fatal del VSS Enterprise en 2014 paralizó el programa. Lauda falleció en mayo de 2019 sin haber volado al espacio. Pero el episodio retrata con precisión su perfil: un piloto cuya relación con los límites -físicos y tecnológicos- nunca fue de simple espectador.
Tres títulos mundiales, una aerolínea propia y el sueño de los mandos de una nave espacial. Niki Lauda nunca tuvo un plan B. (RG).
