Los fabricantes de automóviles chinos podrían alcanzar el 30% del mercado brasileño para 2030

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La proyección presentada por Bright Consulting durante Future Mobility considera un escenario conservador y podría llegar al 40% si los fabricantes tradicionales no aceleran su reacción entre 2026 y 2027.

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Los fabricantes de automóviles chinos podrían representar el 30% de las ventas de vehículos ligeros en Brasil para 2030, en un escenario considerado conservador por Bright Consulting. Si los fabricantes tradicionales no aceleran sus inversiones en electrificación, desarrollo tecnológico y nuevos productos entre 2026 y 2027, esta participación podría alcanzar el 40% del mercado brasileño, según las proyecciones presentadas por Murilo Briganti, director de operaciones de Bright Consulting, durante su participación en el programa de Future Mobility, celebrado en Distrito Anhembi, São Paulo.

CAMBIO ESTRUCTURAL

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Según el ejecutivo, la industria está experimentando un cambio estructural impulsado por la digitalización, la transición energética y la rápida evolución tecnológica liderada por los fabricantes chinos. «El automóvil deja de ser simplemente hardware para convertirse en una plataforma de software, capaz de evolucionar continuamente mediante actualizaciones y nuevos servicios. Este cambio altera por completo la dinámica del desarrollo de vehículos y el modelo de negocio de la industria», afirmó.

Según Briganti, la ventaja competitiva de los fabricantes chinos va más allá de la electrificación. Mientras que los fabricantes de automóviles tradicionales tardan entre 36 y 48 meses en actualizar un modelo, las empresas chinas logran reducir este ciclo a entre 16 y 18 meses, adaptando rápidamente sus vehículos a las preferencias de los consumidores.

Otro factor que explica el avance de estas marcas es el tamaño del mercado brasileño. Junto con los principales países de Sudamérica, el potencial regional supera los cuatro millones de vehículos al año, lo que lo convierte en un destino estratégico para absorber parte del excedente de capacidad de producción de la industria china.

Automóviles más tecnológicos y el fin del vehículo popular: durante la presentación, Murilo también analizó la transformación del mercado brasileño en la última década. Según él, el llamado “auto popular” prácticamente ha desaparecido, reflejo del aumento en el contenido tecnológico integrado, las exigencias normativas de seguridad, eficiencia energética y emisiones, y la creciente electrificación del parque automotor.

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EL OJO DEL CLIENTE

“Los consumidores notan el aumento de precio, pero a menudo no se dan cuenta de que el vehículo ahora incorpora mucha más tecnología que hace 10 o 15 años”, explicó. Además de la electrificación, características como la transmisión automática, la conectividad y los sistemas avanzados de asistencia al conductor (ADAS) son cada vez más comunes, incluso en los modelos de entrada.

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La competencia debería reducir los precios: a pesar de los aumentos de precio observados en los últimos años, Briganti cree que el panorama está empezando a cambiar. Según él, la mayor competencia provocada por la llegada de nuevos fabricantes de automóviles a Brasil tiende a presionar el mercado, lo que lleva a los fabricantes a ofrecer más tecnología a precios más competitivos.

“El precio de los autos ya ha dejado de subir, y la tendencia es que comiencen a bajar a medida que nuevas marcas entren al mercado y aumente la competencia”, pronosticó.

Aunque la electrificación avanza rápidamente, el ejecutivo sostiene que Brasil seguirá un camino distinto al observado en algunos mercados internacionales. En su opinión, el futuro de la movilidad brasileña estará marcado por la coexistencia de diversas tecnologías, incluyendo motores de combustible flexible, híbridos ligeros, híbridos convencionales, híbridos enchufables y vehículos totalmente eléctricos.

En este contexto, el etanol seguirá desempeñando un papel estratégico en la reducción de emisiones y podría representar una importante ventaja competitiva para el país durante la transición energética.

“Brasil no necesita copiar el camino seguido por Europa o China. Nuestra ventaja competitiva reside precisamente en la posibilidad de construir una transición energética compatible con nuestra realidad. Si sabemos combinar la electrificación, el etanol y la innovación industrial, podemos influir en la dirección de la industria automotriz”, concluye Briganti.