La mujer que dio la forma al GPS
Antes de que el GPS guiara autos, aviones y hasta la telemetría de un Fórmula 1, alguien tuvo que calcular con precisión matemática la forma real de nuestro planeta. Esa persona fue Gladys West, quien falleció en enero de 2026 a los 95 años, rodeada de su familia.
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Una vida dedicada al cálculo.
Nacida en 1930 en el condado de Sutherland, Virginia, Gladys West se formó como matemática en una época donde ni su género ni su color de piel abrían puertas fácilmente. Ingresó a la Estación de Armas Navales de Dahlgren, en Virginia, en 1956, y allí pasó 42 años procesando datos satelitales para modelar el geoide, es decir, la forma irregular y precisa de la Tierra.
Ese trabajo no fue un detalle menor. Sin un modelo exacto del planeta, ningún sistema de posicionamiento satelital podría calcular una ubicación con la precisión que hoy damos por sentada.
De los cálculos a la revolución global.
El GPS que usamos a diario (en el auto, en el teléfono, en los sistemas de cronometraje deportivo) tuvo varios artífices. Roger L. Easton, del Laboratorio de Investigación Naval, desarrolló el sistema TIMATION que sentó las bases técnicas. Ivan Getting aportó los fundamentos teóricos de la navegación satelital. Y Bradford Parkinson lideró el programa NAVSTAR GPS en la Fuerza Aérea, integrando todo en el sistema operativo que conocemos.
Pero sin los cálculos de Gladys West, ese sistema no habría tenido la precisión necesaria para funcionar.
Un reconocimiento tardío pero merecido.
Su aporte permaneció prácticamente invisible durante décadas. Recién en 2018, ya casi octogenaria, Gladys West fue incluida en el Salón de la Fama de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, un reconocimiento que llegó muy tarde, pero que finalmente puso su nombre junto al de los hombres que suelen llevarse todo el crédito.
Hoy, con su partida, queda un legado imborrable: cada vez que un sistema de navegación satelital marca una posición exacta, hay una historia de precisión matemática detrás, y una mujer de Virginia que hizo posible que la Tierra, con todas sus irregularidades, pudiera medirse con exactitud. Descanse en paz, Gladys West. (RG).
