GWM ya representa el 30% de las ventas mundiales de vehículos de nueva energía

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En total, el fabricante de automóviles vendió más de 1,3 millones de unidades en todos los continentes, según una publicación de AutoIndustria.

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El fabricante chino de automóviles GWM vendió más de 1,3 millones de vehículos en todo el mundo el año pasado. La mayoría, más del 60%, se vendió en China. Las entregas a otros mercados superaron las 506.000 unidades.

CON GRANDES BENEFICIOS

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Con la venta de esta flota global, el fabricante de automóviles obtuvo cerca de 30.800 millones de dólares estadounidenses, con un beneficio neto de 1.370 millones de dólares estadounidenses. Los vehículos de nueva energía —principalmente eléctricos y electrificados— totalizaron 403.000 unidades, cerca del 30% del total vendido.

Sólo en Brasil, GWM vendió 42.800 automóviles y vehículos comerciales ligeros, un 22% más que la expectativa inicial de 35.000 unidades y un 46% más que el año anterior, con ventas predominantemente de productos híbridos.

PRODUCCIÓN EN BRASIL

El inicio de la producción local en Iracemápolis, SP, la ampliación de la red de concesionarios y la llegada de nuevas versiones y productos, como los SUV Tank 300 y Wey 07 y los locales Haval H9 y la camioneta Poer, también contribuyeron al avance.

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Perfecta

La expansión internacional de GWM ha avanzado según lo previsto. Sin embargo, esta trayectoria, como la de todos los fabricantes chinos, no está exenta de contratiempos, como evaluó el propio presidente de Great Wall Motors, Wei Jianjun, en una reciente reunión anual con empleados.

Según el ejecutivo, la industria automovilística china todavía tiene un largo camino por recorrer para igualar a los fabricantes tradicionales occidentales y orientales, especialmente en términos de experiencia internacional y ciertas ventajas técnicas.

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LA COMPETITIVIDAD

Subrayó que los fabricantes de automóviles chinos no pueden sobreestimar su competitividad, que todavía se basa en gran medida en el precio, y que esto podría crear desafíos a largo plazo si no se respalda con operaciones comerciales viables y productos de calidad, con implicaciones para el desarrollo de los negocios internacionales en sí.

Wei sostiene además que la industria china necesita aprender de sus competidores cómo corregir las deficiencias y operar con transparencia.

Toyota sería un ejemplo de cómo superar los problemas de calidad del producto y, por ello, mantener la confianza del consumidor, pese a los frecuentes retiros de productos.