F1: El insólito final de un mundial

Compartí este artículo!

El 14 de junio de 1964, el GP de Bélgica en Spa-Francorchamps (14,1 km) vivió uno de los finales más insólitos del Mundial: el líder Graham Hill se quedó parado en la última vuelta cuando su BRM sufrió una falla en la bomba de combustible.

Recibí las noticias en tu celular: Canal de WhatsApp Motorpy

Dan Gurney, que dominaba desde la pole con su Brabham-Climax, ya había perdido la punta tras vaciar su tanque y volver a boxes sin que su equipo tuviera combustible disponible. Bruce McLaren heredó el liderato con su Cooper-Climax, pero una batería descargada le cortó el encendido y las bombas de combustible, dejando el motor muerto a metros de la bandera.

Publicidad
Diesa
banner

En ese instante, Jim Clark salió a fondo de la curva La Source con su Lotus-Climax y rebasó al Cooper, casi detenido, para llevarse una victoria sorpresa que ni él mismo notó: también se quedó sin nafta en la vuelta de desaceleración. Jack Brabham completó el podio en el tercer puesto.

Seis décadas después, la gestión de combustible sigue siendo decisiva: de los cálculos manuales de 1964 a los algoritmos de los motores híbridos actuales, el margen entre la gloria y el abandono todavía se mide en gramos por vuelta. (RG).