Así se ve la precisión militar dentro de GM

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Por Laryssa Hulcio y Stephen Harber, Marketing de Talentos

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Antes de ponerse el uniforme, Brandon Gifford llevaba una cosa consigo: una foto de la antigua sede mundial de GM, el Renaissance Center en Detroit.

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Mientras otros en el campamento de entrenamiento colgaban fotos de su familia o de su hogar, él pegó un destino en su pared. Un hito para la carrera que imaginaba.

“Me recordó por qué me alisté”, dice. “A qué me estaba dedicando”.

DE LA GUARDIA AL GM: UN RITMO FAMILIAR

Gifford pasó años en la Guardia Nacional Aérea de Michigan, donde la claridad, la urgencia y la ejecución disciplinada guiaban cada decisión. Las situaciones de alto riesgo y rápida evolución se convirtieron en parte de su vida diaria.

En lugar de abrumarlo, esa estructura e intensidad es exactamente lo que mantuvo a Gifford en sus pies.

El ejército me entrenó para pensar metódicamente, trabajar bajo presión y encontrar soluciones rápidamente. Así que, cuando llegué a GM, no me sentí pesado. Me sentí cómodo.

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Esa familiaridad se manifestó de inmediato en Atención al Cliente y Posventa (CCA). Los problemas complejos de los clientes, la coordinación con los concesionarios y la rápida resolución de problemas reflejaban el entorno operativo que conocía de memoria durante su tiempo en el servicio. Las habilidades que perfeccionó en uniforme no solo eran transferibles, sino que representaban una ventaja competitiva.

LIDERAZGO A TRAVÉS DEL SERVICIO

Gifford pasó casi diez años trabajando directamente con más de cien concesionarios de GM. Pero una experiencia le quedó grabada.

Durante el año que trabajó como gerente de distrito en una tienda, Gifford observó cómo un compañero veterano, convertido en gerente de servicio, dirigía el departamento con calma e inquebrantable precisión. Incluso en los días más ajetreados, nada parecía frenético. Nada parecía estar fuera de control.

“Fue uno de los departamentos de servicio más efectivos que he visto”, afirma.

Esta experiencia reforzó la convicción fundamental de Gifford sobre el liderazgo: no se define por rango ni título. Se define por presencia y comportamiento. Los veteranos lo comprenden intuitivamente y llevan esa lección consigo adondequiera que vayan.

Gifford intenta hacer lo mismo aquí en GM.

Ya sea que esté coordinando iniciativas multifuncionales o ayudando a los equipos a resolver desafíos de servicio complejos, aborda cada tarea con la mentalidad que aprendió en la Guardia: conocer la misión, asumir la responsabilidad y seguir avanzando.

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“El servicio no termina cuando me quito el uniforme”, dice Gifford. “GM me permite seguir sirviendo de una manera que apoya a los demás”.

UNA CULTURA QUE APOYA A LA PERSONA EN SU TOTALIDAD

Durante su tiempo en GM, Gifford fue llamado al servicio activo. Antes de su despliegue, la empresa creó un puesto para apoyar su transición. Luego, a su regreso, GM le ayudó a conseguir un puesto en el equipo. Ese nivel de compromiso le pareció genuino y transformó su visión de la empresa.

“Ese apoyo lo fue todo para mí”, afirma.

Gifford descubrió que la cultura de GM se alineaba estrechamente con los valores que vivió en el ejército: trabajo en equipo, integridad y responsabilidad.

En lugar de sentir que estaba empezando desde cero, reconoció expectativas familiares: comunicación clara, enfoque en la misión y personas que dependen unas de otras para hacer el trabajo.

Esos paralelismos hicieron que su transición se sintiera menos como dejar el ejército y más como llevar su disciplina y sentido del deber a un nuevo entorno donde pudiera prosperar.

SIRVIENDO AL LUGAR QUE LO FORMÓ

Para Gifford, GM es más que un lugar de trabajo. Representa el motor económico del estado que considera su hogar, el lugar donde generaciones han construido sus vidas en torno a la industria automotriz.

“Cuando pienso en mi gente, pienso en los michiganenses”, dice. “Las fábricas, los negocios, los empleos de los que depende este estado”.

Él ve una línea directa entre el trabajo que hace hoy y las familias que dependen de GM para su estabilidad y oportunidades.

Apoyar a clientes y concesionarios no se trata solo de resolver problemas; es una forma de fortalecer las comunidades que dieron forma a Gifford. Cada mejora se siente vinculada a esa responsabilidad.

No es abstracto. Es personal.

UNA MISIÓN QUE SIGUE ADELANTE

Si Gifford escribiera hoy un informe de misión para su trabajo, sería un reflejo de los que alguna vez siguió cuando estaba en uniforme: liderar con disciplina, moverse con urgencia, servir con empatía y responsabilizarse de los resultados.

Esa mentalidad es la razón por la que está aquí y por la que se queda.

En cada cliente, ve a alguien que depende de él. Y cada día en GM, ve el eco de la foto que una vez llevó en el campamento de entrenamiento: un recordatorio temprano de dónde esperaba estar y la misión que sigue cumpliendo.