Cómo evolucionaron los lubricantes para satisfacer las necesidades de los motores diésel más eficientes con postratamiento

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La evolución de las normativas ambientales para vehículos pesados ha traído consigo profundos cambios en la ingeniería de los motores diésel, señala un nuevo informe del fabricante de lubricantes Premium, ahora también presente en el mercado paraguayo de la mano de ElectroDiesel.

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En Brasil, la entrada en vigor de la fase Proconve P8 (Euro VI) en 2022 marcó un nuevo nivel tecnológico en el control de emisiones. Para cumplir con los límites más estrictos, los motores comenzaron a incorporar sistemas avanzados de postratamiento de gases de escape, además de operar con mayor eficiencia térmica, presiones de combustión más altas y sistemas electrónicos más sofisticados. En este contexto, los lubricantes también han evolucionado para adaptarse a los cambios en la arquitectura del motor y garantizar la durabilidad de los componentes y los sistemas de control de emisiones.

CON LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS

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“Históricamente, las principales funciones de los lubricantes eran reducir la fricción entre las piezas móviles del motor, controlar el desgaste y prevenir la formación de depósitos. Sin embargo, con la introducción de nuevas tecnologías de control de emisiones, también han pasado a desempeñar un papel importante en la preservación del sistema de postratamiento”, afirma Alberto Freitas, Director de Ventas de Valvoline en Brasil.

Esto se debe a que ciertos elementos presentes en la formulación del aceite pueden generar residuos que, con el tiempo, se acumulan en el sistema de escape y comprometen la eficiencia de componentes como el filtro de partículas diésel (DPF). Una de las principales evoluciones en la formulación de lubricantes ha sido la adopción de tecnologías Low SAPS, caracterizadas por bajos niveles de cenizas sulfatadas, fósforo y azufre —explica el ejecutivo—.

Cuando se encuentran en altas concentraciones, estos elementos pueden contribuir a la formación de residuos que se acumulan en el DPF, ubicado en el sistema de postratamiento. Al reducir estos compuestos en la formulación del aceite, los lubricantes modernos ayudan a preservar la eficiencia del sistema de filtración y a prolongar la vida útil del componente.

RESISTENCIA TÉRMICA Y ESTABILIDAD QUÍMICA

Los motores modernos operan con presiones y temperaturas de combustión más elevadas, lo que acelera la degradación del lubricante. Por lo tanto, las formulaciones más recientes ofrecen mayor resistencia a la oxidación, mejor estabilidad térmica y mayor capacidad para mantener sus propiedades a lo largo del tiempo.

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Las nuevas categorías de lubricantes, como las definidas por la especificación API CK-4, se desarrollaron precisamente para soportar estas condiciones de funcionamiento más severas.

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Además del aceite base, los lubricantes modernos utilizan paquetes de aditivos más sofisticados para mantener el rendimiento del motor. Entre sus componentes principales se encuentran los detergentes, que neutralizan los ácidos formados durante la combustión, y los dispersantes, que mantienen las partículas contaminantes en suspensión en el aceite, evitando la formación de depósitos en zonas críticas del motor. Los aditivos antidesgaste también contribuyen a reducir la fricción entre las superficies metálicas, aumentando la durabilidad de componentes como pistones, anillos y válvulas.

COMPATIBILIDAD CON COMBUSTIBLES MODERNOS Y MÁS SOSTENIBLES

Otro factor que influyó en la evolución de los lubricantes fue el mayor uso de biodiésel en las mezclas de diésel que se venden en Brasil. «El biodiésel puede acelerar la oxidación del aceite y aumentar la formación de ácidos. Por lo tanto, las formulaciones modernas han incorporado una mayor capacidad de control de la oxidación y neutralización de estos compuestos, lo que garantiza una mayor estabilidad química del lubricante», recalca Freitas.

LUBRICANTES CK-4 Y SU APLICACIÓN EN EL MERCADO

En este contexto, los lubricantes clasificados como API CK-4 surgieron como respuesta a las exigencias de los motores diésel más modernos. Esta categoría se desarrolló para ofrecer mayor protección contra el desgaste, mayor resistencia a la oxidación, mejor control de la formación de depósitos y compatibilidad con los sistemas de postratamiento de emisiones.

Aunque están diseñados para satisfacer las necesidades de los motores más modernos, estos lubricantes también pueden utilizarse en motores de generaciones anteriores, ofreciendo mayor estabilidad química, protección contra el desgaste y eficiencia operativa.

Entre los lubricantes disponibles en el mercado que cumplen estos requisitos se encuentra Valvoline Premium Blue CK-4, desarrollado para aplicaciones en motores diésel de servicio pesado. El producto utiliza aceite base del Grupo II, que ofrece mayor estabilidad térmica y resistencia a la oxidación en comparación con las formulaciones basadas en el Grupo I. La formulación también incorpora aditivos detergentes y antidesgaste que contribuyen a la limpieza interna del motor y a la protección de los componentes sometidos a altas cargas.

Gracias a estas características, los lubricantes de esta categoría permiten intervalos de cambio de aceite más prolongados, que, según las condiciones de funcionamiento y el control del aceite, pueden superar los 60 000 kilómetros.