Wagner, el récord de un ciego a 269 km/h
Un 9 de septiembre de 2005, Hein Wagner se subió a un Maserati V8 GranSport rojo y se convirtió en el conductor ciego más veloz del mundo.
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Análisis técnico: El intento se realizó en una pista de aterrizaje del noroeste de Sudáfrica, terreno elegido porque la ley sudafricana no permite que personas ciegas conduzcan en vías públicas. Wagner completó apenas cinco horas de entrenamiento antes de subirse al GranSport, un cupé equipado con V8 atmosférico y paletas de cambio al volante, condiciones que exigían una coordinación extrema entre piloto y navegante para mantener la trayectoria recta sin referencia visual. El resultado: 269 km/h, 36 km/h por encima del récord previo de 233 km/h. El coche, propiedad del concesionario Viglietti, corrió sin cobertura de seguro durante la prueba.
Contextualización experta: Más allá de la marca, el logro tiene un peso simbólico dentro del automovilismo: demuestra hasta qué punto la instrucción verbal precisa y la confianza absoluta en el copiloto pueden sustituir la percepción visual a alta velocidad, un principio que también rige en disciplinas como el rally con notas de tramo. Wagner, orador motivacional en Ciudad del Cabo y ciego de nacimiento, usó la hazaña para recaudar fondos para el Consejo Nacional Sudafricano para Ciegos, con un objetivo de 100.000 rands (15.500 dólares) tras juntar 60.000 (9.500 dólares).
Conexión y originalidad: El caso de Wagner conecta con una tradición poco explorada del automovilismo: la de los récords de velocidad como plataforma de superación y visibilización, más allá de la pista de competición tradicional. Con el tiempo volvería a superarse a sí mismo, primero ante el desafío de un rival belga y luego reclamando la marca absoluta a más de 320 km/h en un Mercedes-Benz SL 65 AMG Black Series. (RG).
