Volkswagen tiene un tercer trimestre “para olvidar”
La compañía sufrió pérdidas de 5.860 millones de euros, con una caída de los ingresos del 6,3% y una disminución de las ventas del 14,3%, de acuerdo a un informe de AutoIndustria.
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El Grupo Volkswagen registró una pérdida operativa de 5.860 millones de euros en el tercer trimestre de 2026, cuatro veces y media superior a la pérdida de 1.300 millones de euros registrada en el mismo periodo del año anterior.
UNA SERIE DE CIFRAS NEGATIVAS

El balance del periodo también arrojó una larga serie de cifras negativas para el conglomerado alemán. Los ingresos, por ejemplo, cayeron un 6,3% hasta los 75.280 millones de euros, mientras que el margen operativo pasó de un -1,6% a un -7,8%.
La pérdida neta trimestral alcanzó los 5.820 millones de euros, frente a los 1.070 millones de euros registrados entre julio y septiembre de 2025. Se trata del peor resultado operativo trimestral del grupo desde el punto álgido del escándalo mundial de las emisiones de diésel en 2015.
FALTA DE COMPETITIVIDAD

El conglomerado alemán lleva tiempo informando de dificultades y advirtiendo de su falta de competitividad, especialmente frente a los fabricantes de automóviles chinos y sus productos, cuyas ventas están aumentando constantemente en Europa, el mayor mercado de VW en todo el mundo.
Es cierto que el balance también se vio afectado por gastos extraordinarios. En los primeros nueve meses, estos efectos ascendieron a 8.700 millones de euros, de los cuales 7.800 millones se contabilizaron en el tercer trimestre. La mayor parte corresponde a la amortización de 6.400 millones de euros del fondo de comercio asociado a Porsche, sin desembolso de efectivo.
AJUSTES DE 1.000 MILLONES DE EUROS
Según el comunicado oficial de la empresa, a este descenso también contribuyeron ajustes por valor de aproximadamente 1.000 millones de euros en los activos de las empresas consolidadas en China y gastos adicionales relacionados con la venta prevista de Volkswagen Osnabrück en Alemania.
El desempeño del grupo en el mercado chino también impactó negativamente en las cuentas, al igual que la competencia de precios, los aranceles de importación en Estados Unidos y el aumento de la cuota de vehículos eléctricos en las ventas; vehículos que, según argumenta la empresa, aún ofrecen márgenes más bajos que los modelos con motor de combustión.
LAS VENTAS EN CAIDA
Las entregas globales a clientes cayeron un 14,3% en el trimestre, hasta alcanzar 1,89 millones de vehículos. La producción disminuyó un 15,9%, hasta 1,79 millones de unidades.
Los resultados actuales aumentan la presión para la ejecución de una reestructuración histórica de la empresa. El grupo pretende poner fin a la producción de decenas de modelos de su cartera global de vehículos —por ejemplo, acaba de detener el desarrollo del ID. Golf—, recortar alrededor de 100.000 puestos de trabajo para 2030, mediante despidos y la no sustitución de empleados, y no descarta el cierre de hasta cuatro fábricas en Alemania.
Según Arno Antlitz, director financiero y de operaciones, la rentabilidad actual exige acelerar estas acciones. Incluso excluyendo los efectos extraordinarios, el margen operativo acumulado durante los nueve meses fue del 3,8%, un nivel que la empresa considera insuficiente para sostener futuras inversiones.
De enero a septiembre, los ingresos totales ascendieron a 233.380 millones de euros, lo que supone un descenso del 2,2%. El beneficio operativo cayó un 98,7%, pasando de 5.410 millones de euros a 71 millones de euros. En definitiva, el grupo pasó de un beneficio neto de 3.410 millones de euros a una pérdida de 2.720 millones de euros.
