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Un 27 de agosto, pero de 1987, AJ Foyt llevó al Oldsmobile Aerotech a un nuevo récord de velocidad en circuito cerrado: 413,80 km/h, en el óvalo de pruebas de 12,4 kilómetros de Fort Stockton, Texas. El Aerotech era, en el fondo, un monoplaza March de IndyCar disfrazado de proyectil. Su chasis quedó encerrado dentro de una carrocería aerodinámica de una eficiencia asombrosa para la época, diseñada por el propio equipo de GM.

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Lo llamativo estaba bajo el capó: un motor Oldsmobile Quad 4 de apenas 2 litros, pero altamente turboalimentado, capaz de empujar ese proyectil casi hasta los 418,43 km/h reales.

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El diseño incluía algo poco común para su tiempo: la posibilidad de ajustar las secciones del piso, de adelante hacia atrás, para controlar cómo se repartía la carga aerodinámica sobre el auto. Oldsmobile terminó construyendo tres versiones, dos de cola corta y una de cola larga, todas pensadas para mostrar el potencial del Quad 4.

La historia del Aerotech no terminó ahí. Entre el 7 y el 15 de diciembre de 1992, otra versión, ahora con un V8 Aurora de 4.0 litros y equipada con luces, batió 47 récords de resistencia, incluidos los mundiales de 10.000 y 25.000 kilómetros, con un equipo de pilotos rotando sin parar durante 8 días completos, también en Fort Stockton.

Pocas veces un motor de apenas 2 litros y un chasis reciclado de IndyCar terminaron reescribiendo los libros de récords. El Aerotech es una de esas rarezas que la industria automotriz suele olvidar demasiado rápido. (RG).