Un histórico giro en la F1
El 28 de julio de 2024, en la decimocuarta fecha del calendario, el Gran Premio de Bélgica en Spa-Francorchamps dejó una de las jornadas más insólitas del año.
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Max Verstappen había marcado el mejor tiempo en la clasificación con su Red Bull, pero una sanción de diez posiciones por exceder el límite de componentes de motor lo relegó en la parrilla.
Ese castigo abrió la puerta a Charles Leclerc, que largó desde la pole con su Ferrari.
En pista, la carrera tomó un rumbo inesperado gracias a una jugada audaz de George Russell, que apostó por una estrategia de una sola parada. La apuesta le dio el liderato en el tramo final y selló, en apariencia, un doblete redondo para Mercedes, con Lewis Hamilton completando la fórmula perfecta desde el segundo puesto.
Pero el desenlace real llegó lejos de la pista. Noventa minutos después de la bandera a cuadros, la FIA confirmó que el auto de Russell no cumplía con el peso mínimo reglamentario: su W15 marcó 796,5 kg, apenas 1,5 kg por debajo del límite de 798 kg exigido sin combustible. La descalificación fue inevitable, y con ella, la victoria pasó a manos de su compañero Hamilton: la 105ª de su carrera y la 84ª, la última, para Mercedes.
El reacomodo también favoreció a Oscar Piastri, que con McLaren subió al segundo escalón, y a Leclerc, que se quedó con el tercer puesto pese a no haber llegado allí en pista. Un capítulo que confirma cuánto puede pesar, literalmente, cada detalle técnico en la Fórmula 1 moderna. (RG).
