Un golpe táctico en la F1 de 1980
Un 29 de junio de 1980, el Gran Premio de Francia en Paul Ricard se convirtió en el escenario de uno de los golpes tácticos más certeros de aquella temporada.
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Con Alan Jones largando desde la cuarta posición de la parrilla, nadie apostaba demasiado por el australiano ante la marea azul de Ligier en su circuito favorito.
El ambiente era de fiesta local: Jacques Laffite en pole, René Arnoux en segunda posición con el Renault turbo y Didier Pironi en tercera con el otro Ligier JS11/15. Entre Patrick Depailler, Jean-Pierre Jabouille, Alain Prost y Jean-Pierre Jarier, siete pilotos franceses integraban la parrilla. Las expectativas tricolores difícilmente podían ser más altas.
Lo que el gran público no sabía era que Patrick Head, director técnico de Williams, había tomado una decisión táctica singular: equipar el FW07B de Jones con Goodyear de 15 pulgadas en el eje delantero, frente a los 13 pulgadas que calzaban los Ligier. A lo largo de 54 vueltas sobre el ardiente asfalto de Le Castellet, esa diferencia de especificación resultaría determinante.
Laffite lideró con autoridad durante las primeras 34 vueltas, imponiendo un ritmo que parecía suficiente. Pero la agresiva gestión del neumático delantero fue degradando silenciosamente su adherencia.
En la vuelta 35, Jones lo adelantó en el interior de la chicane y se marchó sin miramientos. En la vuelta 42, Pironi superó a Laffite por la recta del Mistral, relegándolo al tercer cajón del podio.
La victoria en Paul Ricard fue la séptima de Alan Jones en el Campeonato del Mundo y la tercera de la temporada 1980. Con ella, el australiano tomó el liderato del campeonato con 28 puntos, dos más que Nelson Piquet. Williams, ya campeón de constructores un año antes, reafirmaba su dominio técnico y estratégico sobre una Ligier que en casa no pudo cerrar la fiesta.
Un resultado que recuerda que en la F1 clásica, como en la actual, la elección del compuesto y la especificación del neumático podía transformar por completo el desenlace de una carrera. La degradación es, antes y ahora, un factor que ningún piloto talentoso puede compensar solo con velocidad punta. (RG).
