Un día difícil para Johnny Herbert
Un 21 de agosto de 1988, Johnny Herbert vivió el día que marcó su carrera para siempre. En una carrera de Fórmula 3000 en Brands Hatch, su Reynard de Eddie Jordan Racing chocó con el auto de Gregor Foitek y se estrelló de frente contra las barreras en Pilgrim’s Drop.
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El impacto le destrozó ambas piernas. En el hospital, los médicos llegaron a evaluar la amputación de uno de sus pies y le dijeron que su carrera como piloto había terminado. Herbert se negó a aceptarlo y encaró una rehabilitación durísima para volver a caminar.
Apenas siete meses después, todavía con serias dificultades para moverse con normalidad, subió a un Benetton de Fórmula 1 para el Gran Premio de Brasil 1989. Terminó cuarto en su debut, un resultado que hoy sigue citándose como una de las remontadas más heroicas de la parrilla.
La historia de Herbert quedó como referencia obligada cada vez que un piloto sufre una lesión grave y busca volver a competir. Su caso demuestra que en el automovilismo la determinación puede pesar tanto como el talento. (RG).
