Recordando el primer triunfo de Senna
En la memoria colectiva de la Fórmula 1 hay carreras que se recuerdan por la épica de una remontada, y hay otras que se graban a fuego, por lo contrario: una superioridad tan absoluta que ni siquiera deja margen para la lucha.
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El 21 de abril de 1985, en el segundo round de la temporada, Ayrton Senna rubricó una de esas actuaciones irrepetibles en el circuito de Estoril, Portugal.
El brasileño, en apenas su segunda carrera con Lotus, se había quedado con su primera pole position de la historia bajo un aguacero que no dio tregua en todo el fin de semana. Cuando se apagó el semáforo, Senna convirtió esa posición de privilegio en un liderato que jamás soltó: dominó cada una de las vueltas, desde la largada hasta la bandera a cuadros, en condiciones que Patrick Tambay definió como una auténtica pesadilla, con el circuito prácticamente inundado y una visibilidad mínima.
La carrera, detenida tras dos horas de competencia por el temporal, terminó con Senna cruzando la meta con más de un minuto de ventaja sobre Michele Alboreto, mientras que el resto del pelotón quedaba a una o más vueltas. Fue su primera victoria en la categoría máxima, la primera de las 41 que sumaría en su carrera.
Aquel día en Estoril no fue solo un triunfo bajo la lluvia. Fue la presentación en sociedad de un piloto que, con el correr de los años, se convertiría en sinónimo de manejo sobre pista mojada y en uno de los más grandes de la historia del automovilismo. (RG).
