Para Farizon, la electrificación está redefiniendo la forma en que las empresas gestionan su logística
Durante su participación en la Cumbre de Movilidad del Futuro, Rodrigo Pikussa argumentó que la evolución de la electromovilidad va mucho más allá de la simple sustitución de los motores de combustión, impulsando cambios en la gestión de flotas, el uso de datos, la infraestructura de carga y la eficiencia operativa de las empresas.
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La electrificación del transporte ha dejado de ser un tema de debate sobre sostenibilidad para convertirse en una estrategia consolidada de competitividad logística. Este fue uno de los principales mensajes presentados por Rodrigo Pikussa, director ejecutivo de Farizon en Brasil, durante su participación en la Cumbre de Movilidad del Futuro 2026.
UN MOMENTO DE TRANSICIÓN

Según el ejecutivo, el sector está experimentando un momento de transformación que va más allá de la simple adopción de nuevas tecnologías. Para él, la electrificación está provocando una profunda revisión en la forma en que las empresas planifican rutas, gestionan activos, supervisan operaciones y estructuran sus estrategias logísticas. «Estamos experimentando una transformación en la logística, en la forma en que transportamos mercancías y en la forma en que concebimos todo este ecosistema», afirmó.
El ejecutivo destacó que las primeras iniciativas de electrificación estuvieron impulsadas principalmente por objetivos ambientales y la reducción de emisiones. Sin embargo, a medida que el mercado maduró, factores relacionados con la eficiencia operativa y la rentabilidad financiera comenzaron a ocupar un lugar central en las decisiones de las empresas. “La primera sostenibilidad que cualquier empresa debe garantizar es su sostenibilidad financiera”, enfatizó.
En este contexto, el ejecutivo presentó indicadores que demuestran la evolución de la competitividad de los vehículos eléctricos comerciales. Según él, el costo del repostaje puede ser hasta un 70 % menor en comparación con el diésel, mientras que los costos de mantenimiento tienden a ser entre un 50 % y un 70 % menores, resultado directo de la simplificación mecánica de los sistemas de propulsión eléctrica.
CON 200 PIEZAS MÓVILES
Mientras que un vehículo diésel tiene aproximadamente 1400 componentes móviles sujetos a desgaste, un vehículo eléctrico opera con alrededor de 200 piezas móviles, lo que reduce significativamente la necesidad de intervenciones y aumenta la previsibilidad operativa. “Cuanto más se conduce el vehículo, mayor es la obtención de estos beneficios. Por lo tanto, la utilización del activo se convierte en un elemento fundamental para el éxito de la operación”, explicó.
Además de las ventajas operativas, Pikussa destacó que la continua reducción de los costes de las baterías, la expansión de la infraestructura de carga y el aumento de la oferta de modelos disponibles están creando condiciones cada vez más favorables para la expansión de la electromovilidad en el transporte comercial.
Según él, el momento actual representa una fase importante de maduración para el sector, impulsada por la combinación de la escala de producción, la evolución tecnológica y el desarrollo del ecosistema de apoyo.
Tecnología, datos y operación van de la mano: durante la presentación, Rodrigo argumentó que el éxito de la electrificación depende de una visión más amplia que la simple adquisición de vehículos. Para él, la construcción de un ecosistema eficiente implica planificación energética, infraestructura de carga, gestión de la autonomía, mantenimiento especializado, conectividad y monitorización continua de las operaciones. «El vehículo es solo una parte de la ecuación. La transformación se produce cuando la tecnología, la infraestructura y la gestión empiezan a funcionar de forma integrada», enfatizó.
PARA MEJORAR LA EFICIENCIA
En este escenario, la telemetría y el análisis de datos adquieren un papel estratégico. Según el ejecutivo, las herramientas de monitorización permiten optimizar las rutas, realizar un seguimiento de los patrones de conducción, aumentar la disponibilidad de los vehículos y mejorar la eficiencia operativa. «Un vehículo eléctrico sin telemetría es como volar a ciegas», afirmó.
Farizon apuesta por un ecosistema completo para la electrificación. Como parte del Grupo Geely y representada en Brasil por el Grupo Timber, Farizon opera exclusivamente en el desarrollo de vehículos comerciales electrificados y actualmente lidera este segmento en China.
La compañía fue el primer fabricante del sector en superar la marca de 500.000 vehículos comerciales eléctricos producidos y mantiene operaciones en varios mercados globales, incluyendo Europa, Latinoamérica y Asia. En Brasil, la marca inició operaciones en 2026 y presentó en Future Mobility modelos enfocados en aplicaciones de distribución urbana y regional, así como soluciones móviles de posventa e infraestructura de carga.
Para Rodrigo Pikussa, sin embargo, el avance de la electromovilidad estará determinado no solo por la evolución de los vehículos, sino también por la capacidad de las empresas para integrar tecnología, conectividad, energía e inteligencia operativa en sus estrategias logísticas. «La electrificación está dejando de ser solo un cambio tecnológico para convertirse en una transformación operativa», concluyó.
