Monza 1979: el título de Scheckter
Un 9 de septiembre a los mandos de sus Ferrari, Jody Scheckter y Gilles Villeneuve sellaron una tarde histórica para Maranello en el Templo de la Velocidad.
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Análisis técnico: La parrilla de aquella jornada fue una de las más numerosas de la temporada, marcada además por el regreso de Alfa Romeo al Mundial. En la primera fila se instalaron los Renault turbo de Jean-Pierre Jabouille y René Arnoux, superiores en potencia pico pero todavía inconsistentes en la respuesta desde parado.
Esa salida lenta le abrió la puerta a Scheckter, que tomó el liderato de entrada, mientras Villeneuve escalaba hasta la tercera posición por detrás de Arnoux.
El francés recuperó la punta en la segunda vuelta, pero un fallo de motor en la vuelta 13 lo sacó de la pelea y dejó el camino libre para el doblete Ferrari. El suizo Clay Regazzoni completó el podio con un Williams.
Contextualización experta: La victoria le entregó a Scheckter el Campeonato de Pilotos de 1979 y a Ferrari el de Constructores, un doblete que consolidó la superioridad del equipo italiano en la última temporada dominada por los motores atmosféricos antes del avance definitivo del turbo. Fue también el broche de una carrera: Scheckter no volvería a ganar ni a subir al podio, y se retiró tras 1980. Hasta hoy, sigue siendo el último Gran Premio ganado por un piloto africano. Para la Scuderia, esa tarde en Monza representó además su presentación número 300 como equipo en el Mundial.
Conexión y originalidad: Pocas veces una carrera concentra tantas capas de historia en un solo domingo: el regreso de un equipo emblemático, la caída de la potencia bruta ante la estrategia y la fiabilidad, y un cierre de época para uno de los últimos campeones sudafricanos del automovilismo. Es el tipo de resultado que explica por qué Monza sigue siendo sinónimo de drama puro para la Fórmula 1. (RG).
