La nueva geografía de la carga eléctrica en Brasil
Los puntos de carga privados han sido fundamentales para apoyar la expansión del uso del vehículo eléctrico, de acuerdo a AutoIndustria.
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Vivimos un momento decisivo en la transición hacia la movilidad eléctrica. Lo que antes era un movimiento centrado en nichos de innovación y sostenibilidad se está consolidando como una transformación estructural en el transporte, impulsada por el aumento de vehículos eléctricos y la rápida expansión de la red de carga.
MAS DE 16 MIL ESTACIONES DE CARGA

Según los datos más recientes de la ABVE (Asociación Brasileña de Vehículos Eléctricos), el país cerró septiembre de 2025 con 16.880 estaciones de carga públicas, un aumento del 58,92% en comparación con el año anterior y más del 290% en comparación con 2023.
El crecimiento fue impulsado por los puntos de carga con cargadores rápidos (CD), que pasaron de 2430 a 3855, lo que representa un incremento del 59 %. Por otro lado, los puntos de carga lenta (CA) avanzaron solo un 5 %, pasando de 12 397 a 13 025 puntos.
Estos avances reflejan la maduración del ecosistema de la movilidad eléctrica y la creciente confianza de consumidores, fabricantes de automóviles e inversores en la electrificación del transporte. Estados como São Paulo, Río de Janeiro y Rio Grande do Sul, además del Distrito Federal, concentran en conjunto más de la mitad de los puntos de carga, destacando São Paulo, que representa el 28,3% del total nacional, con un total de 4.777 estaciones de carga.
FRENTE A OTROS MERCADOS

Si bien la expansión de la red pública de carga ha cobrado impulso en los últimos años, Brasil aún está lejos de los mercados más consolidados. Actualmente, la proporción entre vehículos enchufables y cargadores públicos en el país es de aproximadamente 20 a 1.
En comparación, Europa ya opera con un promedio de 12 vehículos por punto de carga, mientras que China, líder mundial en electromovilidad, ha alcanzado un nivel aún más avanzado, con alrededor de 9 vehículos por cada punto de carga público. Estas cifras demuestran que, a pesar de los avances recientes, existe un amplio margen para la expansión de la red brasileña.
Detrás de estas cifras se esconde un factor que muchas veces pasa desapercibido, pero que tiene un enorme impacto en la infraestructura: el crecimiento de los puntos de carga privados, instalados en viviendas, condominios, comercios y flotas corporativas, que no aparecen en su totalidad en las estadísticas oficiales y han sido fundamentales para sostener la expansión del uso de vehículos eléctricos.
EL AUGE DE LOS CARGADORES
El auge de los cargadores privados ha impulsado la adopción de vehículos eléctricos incluso en regiones que aún carecen de una amplia cobertura de carga pública. Los consumidores que instalan un punto de carga en casa o en el trabajo no solo garantizan su autonomía, sino que también contribuyen a equilibrar la demanda, aliviando la presión sobre la infraestructura pública y fortaleciendo la construcción de una red más distribuida e inteligente.
En 2025, la curva de crecimiento de las estaciones de carga muestra que Brasil ha entrado definitivamente en una nueva fase de movilidad eléctrica: más madura, descentralizada y colaborativa. El crecimiento de esta red de carga demuestra no solo el aumento de vehículos eléctricos, con 350.000 vehículos enchufables (VEB + VPH) ya circulando en Brasil, sino también el fortalecimiento de una infraestructura que se expande a un ritmo acelerado.
Para 2026, nuestra expectativa en GreenV es seguir liderando el desarrollo de puntos de carga privados, así como expandir la red de estaciones de carga con cargadores rápidos públicos, ofreciendo así más opciones de carga tanto para los consumidores finales como para otros actores que se benefician de la carga rápida. Esto consolidará un modelo de infraestructura mixta, más resiliente y adaptado a las diferentes realidades regionales de las grandes metrópolis, centros logísticos y polos industriales.
ACOMPAÑANDO LA ELECTRIFICACIÓN
El progreso hacia la electrificación es inevitable, pero su velocidad depende directamente de la capacidad de ampliar el acceso a la carga. La buena noticia es que estamos construyendo esta base sólidamente, con mucha tecnología y el liderazgo del sector privado, y con una creciente colaboración entre fabricantes de automóviles, gobiernos y consumidores.
Si, hasta entonces, el mercado de vehículos eléctricos dependía en gran medida de la carga doméstica, 2025 marcó un punto de inflexión. En 2026, las estaciones de carga públicas consolidarán el mapa de la movilidad eléctrica, lo que nos permitirá pensar en la carga más allá del garaje de casa.
