La mala suerte de Mansell
El 9 de agosto de 1987, Nigel Mansell volvió a chocar contra la mala fortuna. Una tuerca floja en la rueda trasera derecha lo sacó del Gran Premio de Hungría cuando dominaba la carrera de punta a punta, con la victoria prácticamente asegurada.
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Mansell había obtenido su 11.ª pole position en Williams con un contundente 1:28.047, ritmo que sostuvo durante casi toda la carrera pese al acecho de Gerhard Berger. Pero a solo seis vueltas del final, el desperfecto mecánico lo obligó a abandonar mientras lideraba con autoridad.
La beneficiada fue su propio compañero de equipo, Nelson Piquet, que heredó la victoria y con ella una ventaja de siete puntos en el Mundial de Pilotos de 1987, título que terminaría conquistando esa misma temporada. Detrás, Ayrton Senna finalizó segundo con Lotus y Alain Prost completó el podio con McLaren.
Lo que hizo aún más tenso el fin de semana fue el contexto fuera de pista: Senna ya había comunicado a Lotus su salida a fin de año, y el equipo respondió fichando de inmediato a Piquet, molesto porque Williams no lo trataba como piloto número uno. Una carrera que terminó definiendo, en parte, el futuro de tres campeones. (RG).
