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Un 26 de junio de 2002, la FIA impuso a la Scuderia Ferrari una multa de un millón de dólares, sanción derivada del escándalo del Gran Premio de Austria disputado el 12 de mayo en el A1-Ring de Zeltweg. La maniobra que desencadenó todo había ocurrido semanas antes, pero la resolución disciplinaria llegó este día.

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En aquella carrera, Rubens Barrichello lideró de principio a fin y se encaminaba a una victoria merecida, hasta que desde el muro Ferrari llegó la orden vía radio: dejar pasar a Michael Schumacher. A metros de la bandera a cuadros, el brasileño levantó el pie del acelerador. El alemán cruzó primero. La maniobra era técnicamente legal bajo el reglamento vigente -las órdenes de equipo no estaban prohibidas- pero el desenlace generó una reacción furibunda en las tribunas. En el podio, un visiblemente incómodo Schumacher subió físicamente a Barrichello al escalón más alto y le entregó el trofeo del vencedor entre una sonora pitada del público. Ese gesto, que alteraba el protocolo oficial de la FIA, fue exactamente lo que motivó la sanción: no la orden en pista, sino la adulteración de la ceremonia y la rueda de prensa posteriores.

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La multa de un millón de dólares fue la consecuencia inmediata, pero el impacto estructural fue mucho mayor. La presión generada por el incidente -con protestas formales de Renault y BMW, encabezadas por Flavio Briatore y Gerhard Berger- llevó a la FIA a prohibir las órdenes de equipo con intención de manipular resultados a partir de la temporada 2003. Paradójicamente, la norma que el propio Schumacher defendió públicamente -“Ferrari decide, la dirección del equipo manda”- terminaría siendo el catalizador de una de las reformas reglamentarias más debatidas de la historia moderna de la F1.

Austria 2002 permanece como el caso de estudio paradigmático sobre los límites éticos entre disciplina táctica y manipulación deportiva. Un debate que regresaría ocho años después en Hockenheim 2010 con Felipe Massa y Fernando Alonso, demostrando que las normas cambian pero las tensiones internas de un equipo con dos pilotos de alto nivel son estructurales al deporte. (RG).