En Brasil el riesgo de reducción del impuesto SKD mueve al sector automotriz

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Sindipeças y fabricantes de automóviles envían carta al presidente Lula advirtiendo sobre riesgo de suspensión de inversiones, de acuerdo a un informe de AutoIndustria.

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Sindipeças envió un mensaje al Presidente de la República, Luiz Inácio Lula da Silva, reiterando su gran preocupación por el riesgo de que se conceda el pedido de BYD de reducción del Impuesto de Importación de vehículos desmontados y semidesmontados (CKD y SKD).

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Los fabricantes de automóviles también se pronunciaron al respecto, como reveló el director ejecutivo de General Motors, Santiago Chamorro, en LinkedIn.

El ejecutivo publicó una carta enviada a Lula en la que expresaba su preocupación por el futuro de la industria automotriz brasileña y advertía sobre el impacto de la medida en la competitividad de la producción local.

SE REVISARÁN LAS INVERSIONES

La misma red social fue utilizada por el presidente ejecutivo de Anfavea, Igor Calvet, para decir que la posible reducción de tarifas para la importación de kits SKD y CKD, como lo solicitó una montadora, favorecerá la revisión de los R$ 180 mil millones en inversiones anunciadas hasta 2030.

Se espera que la solicitud de la automotriz china sea evaluada este martes 29 en una reunión extraordinaria del Comité de Cambios Arancelarios de Camex y al día siguiente en una reunión del Comité de Dirección Ejecutiva del organismo.

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BYD aplica un impuesto de importación del 5% para los vehículos CKD y del 10% para los SKD. Estas tasas son actualmente las mismas que las que se aplican a los vehículos completos: 28% para los híbridos y 25% para los vehículos totalmente eléctricos.

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Además del riesgo de que tal reclamación sea aprobada, el presidente de Sindipeças, Cláudio Sahad, advierte sobre el inminente aumento de los aranceles de importación por parte de Estados Unidos: “La combinación nociva de estos factores provocará, sin lugar a dudas, una caída de la producción y pérdida de empleos, además de la inevitable revisión de las inversiones anunciadas por los fabricantes de automóviles y el sector de autopartes”.

En la carta de las montadoras publicada por el presidente de GM, se destaca la importancia del sector automotor, “uno de los pilares de la economía nacional, responsable del 2,5% del PIB brasileño y del 20% del PIB de la industria de transformación, generando 1,3 millones de empleos directos e indirectos y moviendo US$ 74,7 mil millones al año”.

“Este ecosistema está en riesgo”, argumentan representantes de los fabricantes de automóviles con sede aquí. “La posible aprobación de incentivos para la importación de vehículos semidesarmados (SKD) o desarmados (CKD) impacta la competitividad de la producción local y reduce el valor agregado nacional, además de amenazar el empleo, la innovación y la ingeniería brasileña”.

La propuesta, según una carta enviada al Presidente de la República, es clara: competencia en condiciones de equilibrio:

“Abogamos por políticas que valoren a quienes invierten, producen y crean empleos en Brasil.

Nos hemos comprometido a invertir miles de millones de dólares en los próximos años para impulsar una nueva generación de vehículos más sostenibles e innovadores. Confiamos en la sensibilidad del gobierno para seguir apostando por la industria nacional y asegurar un futuro más próspero para Brasil.