El accidente de Villeneuve en Imola

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El 14 de septiembre de 1980 el Gran Premio de Italia vivió su edición más atípica: por primera y única vez no se disputó en Monza, sino en Imola, y terminó marcado por un accidente que pudo costarle la vida a Gilles Villeneuve.

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El canadiense había clasificado octavo con un Ferrari ya desfasado frente a la competencia, pero en la quinta vuelta un reventón de neumático a alta velocidad lo mandó directo contra la barrera de seguridad. El impacto desintegró el monoplaza y el monocasco salió despedido hacia los autos que venían detrás.

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Por increíble que parezca, Villeneuve salió del accidente solo con rasguños y contusiones. Rodaba cuarto en ese momento, y con él se esfumó cualquier chance de que Ferrari lograra un podio en su propio país. La valentía que ya lo había hecho ídolo de los tifosi italianos volvió a quedar expuesta, esta vez del lado más peligroso del automovilismo.

Adelante, la carrera la definió Nelson Piquet, que tomó la punta en la tercera vuelta con su Brabham y ya no la soltó. Alan Jones remontó desde el sexto puesto de la parrilla para terminar segundo con Williams, además de firmar la vuelta más rápida, mientras que su compañero Carlos Reutemann completó el podio en el tercer lugar.

Ese doble podio de Jones y Reutemann le alcanzó a Williams para asegurarse su primer Campeonato de Constructores, con dos carreras de sobra en el calendario. Un dato que, con el tiempo, terminaría convirtiendo aquella curva de Imola en la actual “Variante Villeneuve”, homenaje permanente al canadiense en el trazado italiano. (RG).