¿De verdad eres tan buen conductor cómo crees?
Hay algo curioso que ocurre cada vez que hablamos de seguridad vial: casi nadie se considera parte del problema. Así resumen un informe de Ricardo Paez, fundador de Rally Kart para Press Latam, que trata sobre la conducción que tienen la mayoría de los chilenos que cree que conduce bien y que igualmente podría aplicarse en nuestro país.
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Lo dice incluso CONASET en una de sus campañas recientes. Pero si todos somos tan buenos al volante, ¿cómo se explica que durante 2025 hayan ocurrido 73.081 siniestros de tránsito y que 1.507 personas hayan muerto?
Quizás el problema está justamente ahí: confundimos experiencia con buena conducción. Manejar hace 10, 20 ó 30 años no significa necesariamente tomar buenas decisiones y tampoco tener mejores reflejos o reaccionar correctamente frente a una situación inesperada.
LOS DATOS SON DIFÍCILES DE IGNORAR

CONASET señala que el 28% de las víctimas fatales está asociado a velocidad imprudente o pérdida de control del vehículo. Y durante 2025 se registraron 1.539 siniestros por velocidad imprudente en zonas urbanas, un 5% más que en 2024.
Pero hay algo todavía más incómodo. Casi uno de cada cinco participantes de un estudio nacional de la ACHS realizado en 2025 reconoció realizar conductas potencialmente peligrosas al desplazarse, como cruzar con luz roja, no respetar pasos peatonales o conducir a exceso de velocidad.
Entonces vale la pena hacernos una pregunta: ¿somos buenos conductores o simplemente estamos acostumbrados a conducir?
LA DIFERENCIA PUEDE PARECER PEQUEÑA, PERO NO LO ES

En una pista de karting esa diferencia se hace evidente rápidamente. Frenar tarde, entrar demasiado rápido a una curva o acelerar más de la cuenta puede terminar en una mala maniobra. En una pista, el error queda ahí. En la calle, puede involucrar a otra persona.
El karting también permite experimentar algo que muchos olvidamos al conducir: la velocidad reduce nuestro margen para decidir. Y quizás ese sea uno de los grandes problemas de nuestra cultura vial. Creemos que controlar un vehículo es controlar la situación. Pero nadie controla completamente lo que ocurre en una calle.
Por eso ser buen conductor no debería medirse por cuántos años llevamos manejando, por lo rápido que reaccionamos o por cuántas veces hemos llegado a destino sin problemas.
Debería medirse por algo mucho menos espectacular: nuestra capacidad de frenar cuando corresponde, respetar las reglas y no asumir que a nosotros nunca nos va a pasar. Porque tal vez la pregunta no sea si sabes manejar. La verdadera pregunta es si sabes cuándo no debes acelerar.
