Honda en Bonneville, Utah
Un 21 de julio, pero de 2006, Honda llevó su Fórmula 1 a un terreno completamente distinto al asfalto: las salinas de Bonneville, en Utah.
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El objetivo era ambicioso, romper la barrera de los 400 km/h en tierra al volante de un monoplaza de la máxima categoría. El encargado de intentarlo fue el piloto sudafricano Alan van der Merwe, sobre una versión modificada del V10 que Honda utilizaba aquella temporada en la parrilla de F1.
Para la ocasión, el equipo reemplazó el alerón trasero convencional por una gran aleta vertical, buscando estabilidad direccional a máxima velocidad sobre la superficie salina. El coche logró superar los 400 km/h en un sentido de la pista, pero no consiguió repetir esa marca en el trayecto de regreso, requisito indispensable para homologar un récord oficial. Aun así, el promedio de las dos pasadas consecutivas arrojó una cifra igualmente notable: 397,360 km/h.
El experimento quedó como uno de los intentos más audaces de la F1 por explorar los límites aerodinámicos de sus autos fuera del contexto habitual de una pista de carreras. Aunque el récord oficial nunca llegó, la marca alcanzada sigue citándose como referencia entre los monoplazas más veloces registrados en tierra firme, y el ensayo sirvió para dimensionar el potencial de un V10 de F1 liberado de las restricciones aerodinámicas propias de una carrera.
Van der Merwe continuaría ligado a la Fórmula 1 más adelante, aunque desde otro rol. Entre 2009 y el cierre de la temporada 2021, fue el piloto oficial del coche médico de la FIA en los Grandes Premios, una función clave para la seguridad de la categoría que ejerció durante más de una década. Un recorrido que arrancó buscando velocidad pura en las salinas de Utah y terminó cuidando la integridad de sus colegas en pista. (RG).
