Un gran triunfo de Fangio
El 7 de julio de 1957 se disputó el Gran Premio de Francia en el circuito de Rouen-Les-Essarts, cuarta fecha del campeonato mundial: Juan Manuel Fangio se impuso con su Maserati 250F, por delante de un trío de Ferraris pilotados por Luigi Musso, Peter Collins y Mike Hawthorn.
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Fangio partió desde la pole position, pero cedió el liderato en la salida ante Musso, que mantuvo el primer puesto durante las tres vueltas iniciales.
El argentino reaccionó de inmediato: superó a Jean Behra y luego al propio Musso para retomar la cabeza en la vuelta 4, posición que ya no abandonaría en las 73 vueltas restantes sobre el trazado de 6,542 km. Collins desafió el liderato con una serie de vueltas rápidas antes de que su caja de cambios comenzara a fallar, lo que permitió a Musso recuperar el segundo puesto.
La victoria en Rouen fue la tercera consecutiva de Fangio en el campeonato 1957, tras sus triunfos en Argentina y Mónaco, y le allanó el camino hacia su quinto y último título de pilotos -un récord que recién sería igualado por Michael Schumacher en 2003-. Para Ferrari, el resultado confirmó a Musso como la referencia técnica del equipo esa temporada, en un año donde la escudería italiana no pudo ganar ninguna carrera.
El dominio de Fangio en 1957, sostenido por un Maserati que giraba con una precisión quirúrgica en los rápidos descensos de Rouen, sigue siendo citado como referencia de la superioridad absoluta de un piloto sobre el resto del campo, comparable únicamente con las temporadas más dominantes de la era moderna de la Fórmula 1. (RG).
