Patrese en México
Un 16 de junio de 1991, el Autódromo Hermanos Rodríguez fue escenario de uno de los grandes premios más caóticos y emocionantes de la temporada: Riccardo Patrese se impuso en el Gran Premio de México con su Williams-Renault FW14, superando por apenas 1,3 segundos a su compañero de escudería Nigel Mansell en un duelo interno de alto voltaje.
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La carrera tardó casi 30 minutos en arrancar por una sucesión de salidas en falso: primero el incidente con el auto de JJ Lehto, luego el abandono de Olivier Grouillard antes de la línea. Cuando por fin se largó, Mansell tomó la delantera, pero Patrese -quien había partido desde la pole y arrastraba un malestar estomacal todo el fin de semana- lo superó en el tramo inicial y no lo soltó. La vuelta rápida de la carrera quedó en manos de Mansell: 1:16.788 en la vuelta 61, estableciendo un nuevo récord del circuito en su desesperada persecución. Ayrton Senna, tercero con su McLaren-Honda MP4/6, cruzó la meta a casi un minuto del ganador, incapaz de seguir el ritmo de los Williams en altitud.
El resultado confirmó la superioridad técnica del FW14 frente al McLaren MP4/6 en determinados circuitos. La carrera también dejó dos páginas históricas: Éric Bernard (Larrousse) terminó sexto, anotando el último punto de un chasis fabricado por Lola Cars en la Fórmula 1. Y el Footwork FA12 de Michele Alboreto, equipado con el desastroso motor Porsche V12, disputó en México su última carrera en el Campeonato Mundial, cerrando el capítulo de Porsche como proveedor de motores en la F1 -al menos hasta 2026.
El GP de México 1991 sintetizó el duelo interno Williams que definiría la segunda mitad de la temporada: Patrese y Mansell, dos pilotos veteranos al volante del auto más rápido de la grilla, incapaces de contenerse el uno al otro incluso cuando el campeonato pedía mesura. (RG).
