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Stirling Moss y el Lotus 18 de Rob Walker escribieron historia un 29 de mayo de 1960: victoria en el GP de Mónaco, segunda fecha de la temporada, y primer triunfo en el Campeonato Mundial para Lotus como constructor.

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El Lotus 18 de motorización Climax era una máquina radical para su época: chasis tubular de acero, carrocería de aluminio ligero, configuración de motor central trasero y una caja de cambios secuencial de cinco velocidades. Chapman lo consideraba “rápido y frágil, como todo lo Lotus de aquella era”. Moss lo llevó a la pole con 1:36.3, la primera pole position de la historia para la escudería de Norfolk.

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La carrera fue un caos ordenado: lluvia intensa, Jack Brabham lideró brevemente antes de ser descalificado por recibir asistencia externa tras un trompo en Sainte-Dévote. Moss condujo con maestría, adaptándose a todas las condiciones cambiantes sin nunca llevar el auto al límite. Solo cuatro autos seguían en liza de forma competitiva al final, y varios retirados volvieron a pista a paso de tortuga para ser clasificados como finalistas. Bruce McLaren (Cooper-Climax) llegó segundo a casi un minuto, Phil Hill tercero con Ferrari.

La victoria marcó el inicio de la era imperial de Lotus en la F1, potenciada por el salto de configuración de motor delantero a motor central que el Tipo 18 representaba. Rob Walker, heredero de la dinastía Johnnie Walker, había apostado por Chapman cuando nadie más lo hacía. El rédito fue inmediato y cambió el rumbo del campeonato. (RG).