27 de mayo de 1990: Senna y el Grand Chelem perfecto en Mónaco

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Ayrton Senna convirtió el Gran Premio de Mónaco de 1990 en una exhibición sin fisuras: pole position, liderazgo en cada una de las 78 vueltas y vuelta rápida. Un Grand Chelem completo en el circuito donde el brasileño era, sencillamente, de otra categoría.

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El McLaren-Honda de Senna comenzó a mostrar síntomas mecánicos en la segunda mitad de la carrera, obligándolo a administrar el coche con una precisión quirúrgica. En las últimas vueltas llegó a competir sin las marchas más bajas, pero cruzó la meta con apenas 1,087 segundos de ventaja sobre un Jean Alesi que lo presionó sin descanso al volante de un Tyrrell-Ford muy inferior en prestaciones.

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El segundo lugar de Alesi, en su primera temporada completa en F1, fue la confirmación de un talento generacional. El francés clasificó tercero en la parrilla y tuvo al alcance de la mano al campeón del mundo durante buena parte de la prueba. Gerhard Berger, compañero de Senna en McLaren, completó el podio en tercera posición. Derek Warwick, que marchaba en posición de puntuar con su Lotus, perdió toda opción al calar el motor por un calambre que le obligó a soltar el embrague.

Esta victoria fue clave en la lucha por el título de 1990: Senna tomó el liderazgo del campeonato frente a Alain Prost, en una batalla que no se resolvería hasta el polémico choque de Suzuka.

OTRA HISTORIA EN DONINGTON PARK

El 11 de abril de 1993, en Donington Park, Ayrton Senna disputó la primera vuelta más extraordinaria de la historia de la Fórmula 1. La llamaron “La Vuelta de los Dioses”. Ningún nombre le hace justicia del todo.

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Condiciones: lluvia torrencial, asfalto completamente encharcado, visibilidad reducida a metros por el spray. Senna largó cuarto en su McLaren-Ford MP4/8 y en el primer metro ya fue quinto: Damon Hill lo superó en la salida, dejándolo detrás de Prost, Hill, Schumacher y Wendlinger. En ese orden arrancaría la vuelta que lo cambiaría todo.

En la tercera curva -Redgate- Senna se metió por el interior y adelantó a Schumacher. Luego, en las Craner Curves, Wendlinger levantó ligeramente y Senna encontró agarre por el exterior y simplemente le pasó por encima. Después fue Hill, en la curva McLaren. Y finalmente Prost, para tomar el liderato: cuatro adelantamientos en una sola vuelta bajo el aguacero.

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El contexto técnico hace la hazaña aún más desconcertante: las Williams-Renault tenían una superioridad técnica aplastante ese año. Prost había marcado la pole con 1:10.458; Senna clasificó cuarto con 1:12.107, a 1,6 segundos. En seco, la McLaren-Ford no tenía nada que hacer. En el agua, Senna operaba en otra dimensión.

Martin Brundle, que había corrido contra Senna en karting, en Fórmula 3 y en Fórmula 1, lo vio desde la cabina de comentaristas y buscó las palabras exactas. “Estaba caminando sobre el agua”, dijo. Es la única descripción que se acerca. Senna ganó la carrera, estableció la vuelta rápida en 1:18.029 -récord del circuito- y completó los 76 giros con autoridad absoluta.

Ese día en Donington también debutaba en la Fórmula 1 un joven brasileño llamado Rubens Barrichello, que salió 12.º con Jordan y alcanzó la segunda posición en la primera vuelta. En un momento de la carrera creyó estar liderando -hasta que vio la bandera azul y comprendió que Senna ya le había doblado. (RG).