Por César Insfrán

El piloto Héctor Omar Risso, más popularizado como “El Negro” no sólo tiene su rica historia en el Rally del Chaco de Paraguay. En 1976 alcanzó un inolvidable éxito en el óvalo de Rafaela, en Argentina. Hace 45 años y vale la pena recordarla.

Un 10 de octubre como la del pasado domingo, pero del año 1976, el popular “Negro” Risso alcanzaba un triunfo resonante en su carrera en el automovilismo deportivo.

“El Negro” fue invitado a integrar el equipo oficial Marlboro de la Fórmula 2 de Argentina, una categoría muy similar a la Fórmula 1, pero que por sus características era un Fórmula 2.

Risso, acababa de hacerse de los títulos de Campeón de la Fórmula Vee, la categoría pistera de monopostos de los años 1974 y 1975, que desarrollaba sus pruebas en el autódromo Aratirí.

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El piloto aceptó el convite que vino de la mano de Miguel Ángel Napout, en aquellos tiempos uno de los principales directivos de la empresa representante de Marlboro en el país y tenía a Franklin Kennedy como uno de sus principales ejecutivos.

Risso, fue convocado ese año para hacer toda la temporada 1976 de la Fórmula 2 del vecino país y ser animador de una prueba que se desarrollaba nada más y nada menos que en la ciudad de Rafaela.

Allí Risso estuvo en el equipo que integraba también toda una gloria del deporte motor argentino como Miguel De Guidi y era toda una novedad ya que iba en representación de un país casi sin historia en lo que hace a prueba de categorías pisteras.

El auto del Negro era identificado con los colores de la tabacalera norteamericana, número 44 y utilizaba un chasis Crespi y un motor Dodge 1.600.

La presentación de su auto se hizo en el hotel Plaza de Buenos Aires y contó con el padrino de la categoría, el quíntuple campeón mundial de la Fórmula 1 el argentino Juan Manuel Fangio.

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UN ESCENARIO ADMIRADO Y POPULARIZADO

Rafaela era sede ese año 1976 de la primera asistencia de la F2 Nacional y allí hasta hoy en día se centran categorías tradicionales de Argentina y la presencia de estos encuentros centra todo el interés de un país en donde el automovilismo sin dudas está casi igualado con el fútbol.

Rafaela en esa década de los 70 alcanzó su mayor difusión ya que en 1971 fue el escenario de un logro histórico para Argentina como la presencia de una carrera que se denominó “300 Millas de Rafaela” y recibió a los pilotos de la categoría USAC, que no era otra cosa que la Indy, la mayor del parque motor norteamericano.

Rafaela tiene un trazado oval y allí en esa oportunidad se proclamó ganador Al Unser, el destacado piloto estadounidense con una trayectoria de más de 30 años de actividad y con resonantes triunfos en las afamadas 500 Millas de Indianápolis.

Las imágenes de esa 300 Indy en el Autódromo Ciudad de Rafaela se difundieron en todo el mundo y el escenario se convirtió en una pista que incluso lo llevó a las grandes pantallas del cine de esa década del 70.

Ese circuito de carrera fue inaugurado en el año 1953 y es uno de los autódromos más antiguos del vecino país, reconocido ampliamente por su característica forma oval, el más grande de su tipo en el mundo.

Este polideportivo pertenece al club Atlético Rafaela, que organizaba carreras de automovilismo desde 1919, incluyendo las tradicionales 500 Millas.

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UNA INVITACIÓN INESPERADA E IRRECHAZABLE

Competir en la F2 Argentina era todo un privilegio y por lo tanto el Negro no dudo en marcar allí su presencia y más aún en Rafaela.

Para los argentinos la F2 no sería otra cosa que su propia Fórmula 1, que centraba todo el interés de los seguidores del automovilismo y que denominaban a la categoría reina a nivel mundial como Fórmula 1 Internacional, ya que ellos tenían su propia categoría.

Además recibir ya en aquellas épocas el apoyo de Marlboro era un privilegio y un gran compromiso ya que la tabacalera americana era uno de los principales sponsor del deporte motor mundial. Y Risso se convirtió así en el primer piloto paraguayo oficial de Marlboro.

La disputa de esa prueba de F2 Nacional en Rafaela que tenía al representante paraguayo, despertaba expectativas tremendas teniendo en cuenta que vida útil que podrían tener los neumáticos en ese óvalo por el desgaste superior que se daban en los trazados normales.

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UNA PRUEBA QUE TENÍA SUS ATRACTIVOS

Además, esa prueba definía el campeonato de ese año 1976 y la puja estaba entre Miguel Ángel Guerra y Miguel de Guidi.

Lo del neumático se comprobó que no serían problemas tras los primeros giros y todo estaba centrado en la puja entre los dos citados pilotos muy populares en aquellas épocas y que tempranamente aclaró su definición con la consagración de Guerra.

Según el relato de la revista Corsa de esa época el andar del Crespi-Dodge de Risso alcanzó como por obra de magia un ritmo endemoniado y cerró la jornada con una primera posición sumando un tiempo total de carrera de 31 minutos 30 segundos para las 24 vueltas.

El Negro, no partió de la primera posición, pero haciendo una gran carrera supero a los que más tarde serían sus compañeros del podio.

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Vuelta tras vuelta el auto rojiblanco 44 de Risso se enfrentó de forma pareja con los principales exponentes de esa categoría y ubicándose primero no largo nunca el liderato hasta la bandera a cuadros.

Su tarea se transformó en una gran e inesperada victoria en la que sus compañeros del podio nada pudieron hacer frenar al paraguayo a ser primero.

Segundo quedó Miguel Ángel Guerra con su Lotus-Renault con 31m34s y el podio lo completó Guillermo Kissling con su Crespi-Fiat 1.500 que llegó con 31m39s.

Igualmente El Negro impuso ese año un nuevo récord al óvalo de Rafaela con un promedio de 223 kilómetros por hora y vale la pena destacar que el promedio general de estos autos de la F2 argentina en ese escenario tenía un promedio general de 211 kilómetros por hora.

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UN ÉXITO QUE SE REPITE 45 AÑOS DESPUÉS

Coincidentemente con la celebración de esa fecha el pasado domingo, inolvidable para Risso y todo el automovilismo deportivo paraguayo, de hace 45 años, fue reforzada por la mejor cosecha de un joven talento nacional, Joshua Duerksen, quien alcanzó una doble victoria en la Fórmula 4 italiana en Mugello.

Risso cuando logró aquel éxito estaba a punto de cumplir sus 29 años, mientras que este pibe que sueña en llegar a la Fórmula 1 está a punto de cumplir los 18, que lo hará el próximo 27 de este mes.

Coincidencia o no este detalle puede ser el adelanto de que alguna vez la historia se repite y en una categoría como las carreras de pistas, en donde la tradicional paraguaya no tiene mucha historia, como tampoco lo tuvo Víctor Manuel Pecci, en el tenis y Carlos Franco, en el Golf.

 

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