Hubert Auriol, tricampeón del Dakar, primero en motos (1981, 1983) y después en autos (1992), antes de convertirse en director del rally durante casi diez años, sirvió de inspiración a generaciones enteras de pilotos y fue uno de los grandes protagonistas de la historia del Dakar.

Las informaciones sobre el estado de salud de Hubert Auriol hacían presagiar la trágica noticia que han recibido los organizadores del Dakar durante esta 7ª etapa.

El veterano piloto ha sucumbido a una enfermedad que, pese a minar sus fuerzas, no logró impedir que efectuara una última visita el año pasado en Ha’il, durante la primera edición en Arabia Saudí, a la comunidad que tanto contribuyó a crear y desarrollar. En el continente africano, mucho antes de esta nueva era saudí, Auriol se convirtió en uno de los personajes más emblemáticos del rally en plena época de los pioneros al adjudicarse la prueba en motos en 1981 y 1983. Nacido en Adís Abeba, se ganó con rapidez el sobrenombre de “El Africano”, pero fueron sus épicos duelos con Cyril Neveu, en particular el que perdió en 1987 tras fracturarse los dos tobillos en la penúltima etapa, los que forjaron su leyenda y la del Dakar. Ya sobre cuatro ruedas, Auriol pasó a ser en 1992 el primer piloto en imponerse en dos categorías, junto a su copiloto Philippe Monnet.

Después de su última participación en 1994 (2º), el piloto recibió una llamada para tomar las riendas de la gran máquina del Dakar y cumplió con las obligaciones de la dirección del rally hasta el año 2003.

La organización del Dakar, emocionada y compungida, desea transmitir su más sentido pésame a todos los familiares y allegados del hombre que marcó el rumbo de la prueba durante gran parte de su historia, con un mensaje de especial cariño para sus hijas Julie, Jenna y Leslie. (Informe y foto: Oficial Dakar).


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