Rarezas y ingeniería fuera de lo común

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En 1980, Renault tomó un utilitario pensado para las familias francesas y le hizo una cirugía imposible: sacó el motor del frente y lo puso detrás de los asientos. Nacía el Renault 5 Turbo, un auto que parecía un R5 y se comportaba como un superdeportivo.

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La idea surgió como respuesta al éxito del Lancia Stratos en los rallyes. El proyecto se desarrolló junto a Alpine en Dieppe, con una plataforma central-trasera nueva cubierta por una carrocería que recordaba al R5.

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SU MOTORIZACION

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Montaba un cuatro cilindros de 1.397 cc con turbo Garrett T3 que entregaba 160 CV a 6.000 rpm, con tracción trasera y apenas 970 kg. El interior fue obra de Bertone, con diseño de Marcello Gandini.

Su razón de ser era la homologación en el Grupo 4, que exigía 400 unidades de calle. Se presentó como prototipo en el Salón de París de 1978 y se lanzó en enero de 1980. Y rindió en competición: con Jean Ragnotti ganó el Rally de Montecarlo 1981 en su debut en el Mundial, y el Tour de Córcega de 1982. En 1985, el Maxi Turbo volvió a ganar en Córcega con Ragnotti.

La demanda superó con creces el mínimo exigido. Se fabricaron 4.987 unidades entre el Turbo 1 y el Turbo 2, y varios componentes pasaron luego al Alpine A310. Fue un hot hatch con alma de rally, y un antecedente directo del Clio V6, que retomó la idea del motor central en un auto chico. (RG la historia del automovilismo con datos verificados).