Curiosidades de autos de calle
El Porsche 959 nació para el Grupo B y terminó siendo otra cosa: un laboratorio con patente. Porsche lo construyó en una serie de apenas 292 unidades. Costaba 420.000 marcos alemanes y se agotó igual.
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Bajo el capó, un bóxer de seis cilindros de 2.849 cc con dos turbos secuenciales, culatas refrigeradas por agua y 450 CV a 6.500 rpm.
El par llegaba a 500 Nm. Lo importante es lo que lo rodeaba: tracción integral con reparto electrónico de par (el sistema PSK), ABS, suspensión con altura regulable y control de presión de neumáticos.
En 1986, eso era ciencia ficción en un auto matriculable.
Auto Motor und Sport midió 317 km/h de punta y 3,7 segundos de 0 a 100 km/h, cifras que Guinness reconoció en su momento. Era el auto de calle más rápido del mundo. Y la competencia le dio la razón: en el Dakar 1985 ninguno de los tres 959 llegó a la meta, pero en 1986 Porsche ocupó el primer, segundo y sexto puesto, con René Metge y Jacky Ickx en lo más alto.
Un detalle que lo dice todo: en la palanca de cambios no hay una primera marcha, hay una “G”, de Gelände (campo traviesa), una relación extra corta pensada para terreno difícil.
Hoy damos por normales el reparto de par electrónico y el control de neumáticos. Muchas de esas ideas se probaron antes en este Porsche. (Historia y técnica del automovilismo, verificadas en RG).
