Senna domó la lluvia
El 15 de septiembre de 1985 se disputó el Gran Premio de Bélgica, una carrera que había quedado aplazada desde el 2 de junio tras el estado deplorable de la pista de Spa, que comenzó a desintegrarse durante los entrenamientos previos.
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El ganador fue Ayrton Senna, al volante de un Lotus, en lo que terminaría siendo la victoria número 75 en la historia del equipo británico.
Lo llamativo de aquel resultado fue quiénes lo escoltaron en la clasificación final. Nigel Mansell terminó segundo con un Williams. Alain Prost completó el podio con un McLaren. Keke Rosberg cerró cuarto y Nelson Piquet quinto, ambos con Brabham.
Cuatro campeones mundiales, entre pasados y futuros, detrás de un joven brasileño que todavía no había ganado ningún título.
La clave de la victoria de Senna estuvo en la segunda mitad de carrera, cuando empezó a llover sobre el trazado belga.
Mientras el resto del pelotón sufría para mantener el ritmo, el de Lotus se despegó del grupo con una gestión de la pista mojada que ya empezaba a mostrar la madera del piloto que sería.
Aquel domingo en Spa quedó como una postal perfecta de una era dorada de la Fórmula 1, con cinco campeones mundiales compartiendo las cinco primeras posiciones de la grilla de llegada. (RG).
