F1: Un GP de EEUU que finalizaron sólo 5 autos

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Tal día como un 24 de junio de 1984, el Gran Premio de Detroit -octava prueba del campeonato- ofrecía uno de los episodios más controvertidos y apasionantes de aquella temporada. Nelson Piquet cruzó la línea de meta en primer lugar al volante del Brabham-BMW BT53, desde la pole position y liderando de principio a fin las 63 vueltas del circuito urbano de la ciudad.

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La carrera fue una brutal prueba de desgaste: solo cinco monoplazas completaron el recorrido oficialmente, el número más reducido desde el GP de Mónaco de 1966. El rookie Martin Brundle, al volante del Tyrrell-Ford Cosworth 012, cruzó la meta a apenas 0,837 segundos de Piquet -un resultado extraordinario para un motor aspirado en la era del turbo- pero fue descalificado en el escrutinio post-carrera. Los comisarios hallaron perdigones de plomo en el depósito de agua del Tyrrell y trazas de hidrocarburos en el líquido inyectado, lo que la FISA interpretó como repostaje encubierto y lastre móvil no homologado.

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Tras la exclusión de Brundle, el podio quedó encabezado por Piquet, seguido de Elio de Angelis con el Lotus-Renault y Teo Fabi con el segundo Brabham-BMW. El escándalo no quedó ahí: meses después, la FISA expulsó al equipo Tyrrell de todo el campeonato de 1984, borrando todos sus resultados de las tablas oficiales. La temporada entera de Brundle quedó borrada de los registros.

Detroit 1984 es una página agridulce en la historia de la F1: una actuación descomunal de Piquet y una exhibición de talento sin igual de Brundle en un coche sin opciones reales, sepultada bajo el peso de la polémica reglamentaria más sonada de los años 80. La carrera de Brundle esa tarde merece ser recordada, aunque los libros de historia oficiales se empeñen en ignorarla. (RG).