Compartí este artículo!

23 de junio de 1991. Circuit de la Sarthe, Le Mans. A las 16:00 horas del domingo, Johnny Herbert cruzó la línea de meta a bordo del Mazda 787B #55 consiguiendo lo que nadie había logrado antes: una victoria en las 24 Horas de Le Mans para un fabricante japonés, con el único motor rotativo Wankel cuádriple-rotor R26B que jamás conquistaría la carrera más larga del mundo.

Recibí las noticias en tu celular: Canal de WhatsApp Motorpy

El 787B era una máquina fuera de lo común: 830 kg de peso, motor R26B de cuatro rotores con tres bujías por rotor, puertos de admisión periféricos, sellado cerámico de ápices y corredores de admisión telescópicos de longitud variable. La potencia rondaba los 700 CV en configuración de resistencia, con una curva de par prácticamente plana entre los 6.000 y los 9.000 rpm. Su economía de combustible -un factor clave en la estrategia ganadora- le permitió completar las 24 horas con un mínimo de paradas: sólo un relleno de aceite, un cambio de discos y pastillas de freno y un reemplazo de ls psrte delantera en 28 paradas totales. Herbert, Volker Weidler y Bertrand Gachot -los tres procedentes de la F1- terminaron dos vueltas por delante del segundo clasificado, un Jaguar XJR-12.

Publicidad
Diesa
banner

El triunfo llegó por la conjunción de fiabilidad extrema, consumo disciplinado y una gestión estratégica tutelada por Jacky Ickx -seis victorias en Le Mans y ocho en Fórmula 1- como asesor técnico de Mazdaspeed. Fue además la última oportunidad real del motor rotativo: el cambio reglamentario para 1992 prohibiría los Wankel, convirtiendo esa victoria en el canto del cisne de una tecnología irrepetible.

Al salir del cockpit, Herbert colapsó por deshidratación y fue trasladado de urgencia a la enfermería, perdiéndose la ceremonia del podio. Veinte años después, en 2011, durante la conmemoración del aniversario, el británico pudo conducir nuevamente el 787B en una vuelta de demostración por La Sarthe y subir por fin al podio que la historia le debía. (RG).