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El 19 de junio de 1960, el Gran Premio de Bélgica en Spa-Francorchamps se convirtió en una de las jornadas más sombrías de la historia de la Fórmula 1. Dos pilotos británicos perdieron la vida en condiciones climáticas extremas. *Chris Bristow* ya había perdido la vida un día antes de que *Stirling Moss* sufriera su grave accidente.

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*Chris Bristow, de apenas 22 años, fue despedido de su Cooper y murió al impactar contra una valla de alambre. Minutos después, **Alan Stacey*, de 26 años, perdió el control de su Lotus en circunstancias que aún generan debate: existen indicios de que un ave impactó contra su casco y lo dejó inconsciente, desencadenando el accidente mortal con posterior incendio.

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Este fin de semana figura, junto al Gran Premio de San Marino de 1994, como uno de los dos únicos eventos en la historia de la F1 donde dos pilotos fallecieron en el mismo fin de semana. La singularidad de 1960: ambas muertes se produjeron durante la carrera en sí, dato que no tiene precedente ni réplica en el campeonato.

La victoria fue para *Jack Brabham, con **Bruce McLaren* escoltándolo. El tercer puesto reveló una peculiaridad reglamentaria: *Graham Hill* no fue clasificado pese a completar más vueltas que *Olivier Gendebien*, porque el reglamento de la época exigía empujar el coche hasta la meta tras retirarse. Una norma que hoy sería inimaginable. (RG).