Un éxito recordado de Jim Clark
El 9 de junio de 1963 en el Gran Premio de Bélgica, Spa-Francorchamps: Jim Clark gana con la caja de cambios fallando.
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Hace 63 años, en el exigente circuito de Spa-Francorchamps de 14 kilómetros, Jim Clark protagonizó una de las victorias más sólidas y al mismo tiempo más silenciosas de su carrera. El escocés de Lotus partió desde la tercera fila de la grilla, detrás del poleman Graham Hill, pero ejecutó una salida tan precisa que ya lideraba al completar la primera vuelta. Nadie lo volvió a ver por delante.
La hazaña adquiere otra dimensión cuando se conoce el detalle mecánico: durante la carrera, la caja de cambios del Lotus 25-Climax comenzó a fallar en la quinta marcha, obligando a Clark a sujetar la palanca de cambios con una sola mano en cada selección para mantener el engranaje encajado. En el circuito rápido y de alta velocidad de Spa, donde la quinta marcha era de uso permanente, gestionar esa falla a lo largo de toda la prueba exigió una concentración y una destreza física fuera de lo común. La lluvia que cayó en tramos de la carrera añadió otro factor adverso que Clark absorbió sin perder el liderato.
Bruce McLaren (Cooper) terminó segundo y Dan Gurney cerró el podio con un Brabham. La victoria en Bélgica fue una pieza más en el dominio absoluto que Clark y Lotus ejercieron en la temporada 1963: ese año ganó siete de las diez carreras del campeonato y se coronó campeón del mundo con una ventaja histórica sobre sus rivales.
El GP de Bélgica de 1963 es un recordatorio de que los grandes pilotos no se miden solo en condiciones perfectas. Clark no pidió el abandono, no redujo el ritmo hasta límites seguros: administró el problema, compitió con él y ganó. Una lección de pilotaje que sigue siendo válida seis décadas después. (RG).
