Una histórica 500 Millas de Indianápolis
Un 30 de mayo de 1950, las 500 Millas de Indianápolis escribieron una página imborrable en la historia del automovilismo mundial: la primera vez que la prueba del óvalo de Brickyard formaba parte del calendario del recién nacido Campeonato Mundial de la FIA de Conductores (en 1981 cambio a Campeonato Mundial de Fórmula 1 de la FIA).
Recibí las noticias en tu celular: Canal de WhatsApp Motorpy
La victoria recayó en el estadounidense Johnnie Parsons, al volante de un Kurtis Kraft equipado con el motor Meyer-Drake Offenhauser de 4,4 litros y cuatro cilindros en línea aspirado, un propulsor que dominó el automovilismo americano de la posguerra. Parsons partió quinto en la parrilla, lideró 115 de las 138 vueltas disputadas y se impuso con un tiempo de 2h46m55s a una velocidad media de 199,56 km/h. El podio lo completaron Bill Holland y Mauri Rose, ambos sobre chasis Deidt-Offenhauser, en una carrera que fue interrumpida prematuramente por lluvia torrencial.
La carrera estaba programada originalmente para 200 vueltas, pero fue suspendida en la vuelta 138 debido a la lluvia torrencial. Con sus 9 puntos obtenidos por la victoria, Parsons se colocó en empate en lo más alto del primer Campeonato Mundial de pilotos de la historia, igualando a Giuseppe Farina y Juan Manuel Fangio. Fue también el primer estadounidense en ganar una carrera puntuable para el Mundial de la FIA de Conductores.
La Indy 500 permaneció en el calendario del Mundial de la FIA de Conductores hasta 1960, aunque la edición de 1950 nunca contó con la presencia de los equipos europeos de F1, que descartaron la travesía atlántica por los costos logísticos. Aquella paradoja histórica -una carrera del Mundial sin pilotos del Mundial europeo- sigue siendo uno de los capítulos más singulares de la Fórmula 1. (RG).
