F1: Un triunfo inolvidable en Mónaco

Compartí este artículo!

Un 14 de abril de 1929, en el primer Gran Premio de Mónaco, el único piloto británico en la parrilla, William Grover-Williams, al volante de una Bugatti T35B, desafió a los favoritos y se alzó con una victoria histórica en las calles de Montecarlo.

Recibí las noticias en tu celular: Canal de WhatsApp Motorpy

La Bugatti T35B, equipada con un motor de 2.3 litros sobrealimentado de ocho cilindros en línea, demostró ser superior a los Mercedes de la época en el trazado urbano monegasco. Grover-Williams, piloto de doble nacionalidad franco-británica criado en Francia, dominó las 100 vueltas ante una parrilla de 16 pilotos mayoritariamente franceses que competían por un premio de 100.000 francos.

Publicidad
Diesa
banner

La carrera nació de la visión de Anthony Noghès, acaudalado fabricante de cigarrillos y fundador del Automóvil Club de Mónaco, con el respaldo del príncipe Luis II y la estrella monegasca Louis Chiron. Aquel circuito callejero de 3,18 km sentó las bases de lo que hoy es la cita más legendaria del calendario de la Fórmula 1.

Casi un siglo después, el GP de Mónaco sigue siendo el mismo desafío de precisión, valentía y estrategia en las mismas calles del Principado. La victoria de Grover-Williams marcó el ADN de una carrera donde el piloto sigue siendo más determinante que el auto. (RG).